GuerraCONTINUA is the certification of a defeat, speaking of humankind’s profound incapacity to live in peace. Its staging features a powerful video installation, with a stress on painting, by the Cuba-born artist residing in Costa Rica Aimée Joaristi. It is a work that alludes to the complex and arbitrary dynamics of social relations in a cultural context dominated by the syndrome of schizophrenia, permanent war, moral decline, and monotony, as expressions of a robotic model of behaviour. We live besieged by a predatory impulse towards conquest and possession, from their most basic expressions to the most Dantesque and exorbitant lucubrations. Contemporary man, supposedly civilised and less barbarous, scarcely limits himself to being coherent in the face of his own thirst. His psychological terrorism transmutes into a source of infinite pathologies, as his need for property, possession, control and revenge leads, de facto, to the madness of war, a weapon hurled by both sides. War, defined as the “prolonged armed struggle between two or more nations during which various battles take place”, has ceased to be just this, becoming one of the most sordid and profitable businesses of the “civilising model”. It represents, without a doubt, the perpetuation of the major economic powers’ commercial and competitive economic policies. Because it is through war and certain policies in relation to armaments that the most powerful states have imposed their domination. The arms industry has always been closely linked to the state, which is not an impartial arbiter or representative of collective interest, but rather a political institution beholden to the class structure of society, essentially representing the power of the ruling class. The hypocrisy of this world lies, among other great lies, in the creation and consolidation of massive fortunes through the arms industry, a key sector for the economies of many western countries that enjoys the support of their respective states. This work, in its discursive dimension, speaks to the death of all promises. There is no longer any promised land. TOMORROWLAND is just another mirage, among many others.

Andres Isaac Santana

GUERRA CONTINUA

AIMÉE JOARISTI

25 de febrero – 17 de marzo – 2019

GuerraCONTINUA es la certificación de una derrota, esa que habla de la profunda incapacidad del ser humano para vivir en paz. Su puesta en escena descubre el rostro de una poderosa instalación videográfica -con énfasis en la pintura- de la artista de origen cubano, residente en Costa Rica, Aimée Joaristi. Una pieza que remite a la compleja y arbitraria dinámica de las relaciones sociales en un contexto cultural regido por el síndrome de la esquizofrenia, la guerra permanente, el desgaste moral y la monotonía como expresión de un modelo autómata de conducta. Vivimos asediados por un impulso predatorio de conquista y de posesión, desde sus expresiones más básicas hasta las elucubraciones más dantescas y exorbitantes. El ser contemporáneo, supuestamente civilizado y menos bárbaro, apenas se limita a ser poco menos que consecuente frente a su propia sed. Su terrorismo psicológico trasmuta en fuente de infinitas patologías. La necesidad de la propiedad, la tenencia, el control, la revancha, conduce, de facto, hacia una la locura de la guerra como arma arrojadiza sobre los dos bandos. La guerra, definida como la “lucha armada prolongada entre dos o más naciones durante la cual se producen diversas batallas”, ha dejado de ser solo esto para convertirse en uno de los más sórdidos y rentables negocios del “modelo civilizador”. Supone, sin duda, la continuación del comercio y de la política económica de las potencias industriales compitiendo entre ellas. Porque es mediante la guerra y una política determinada en relación con el armamento que los Estados más potentes han impuesto su dominación. La industria armamentística siempre ha estado estrechamente vinculada al Estado. El Estado no es un árbitro imparcial o el representante del interés colectivo, sino una institución política relacionada con la estructura de clases de la sociedad que representa esencialmente el poder de la clase dominante. La hipocresía de este mundo reside, entre otras grandes mentiras, en la creación y consolidación de grandes fortunas mediante la industria armamentística. Un sector clave para la economía en muchos países occidentales que han hallado el apoyo de sus Estados respectivos. Esta pieza, en su dimensión discursiva, advierte sobre la muerte de toda promesa. Ya no existe esa tierra prometida. TOMORROWLAND no es sino otro espejismo más, entre muchos.

Andres Isaac Santana